El águila de Haast cazaba moas de hasta 15 veces su peso. ¿Cómo?
PALEODEX · 28 de septiembre de 2026 · 5 min de lectura
El depredador principal de Nueva Zelanda no era un mamífero. Era un águila, y cazaba aves de hasta quince veces su propio peso.

Antes de que los humanos llegaran a Nueva Zelanda, hace unos 700 años, las islas no tenían mamíferos terrestres salvo tres especies de murciélagos. Unas 250 especies de aves dominaban el ecosistema, y en la cima de la cadena alimentaria estaba el águila de Haast. Pesaba de 10 a 15 kg, tenía de 2 a 3 metros de envergadura y es la mayor águila conocida. Entre sus presas estaban los moas, aves que no volaban de hasta unos 200 kg: hasta quince veces su propio peso, según el artículo de 2005 en el que se apoya este texto.
Un gigante con un ancestro pequeño
En 2005, un equipo dirigido por Michael Bunce recuperó ADN antiguo de los huesos del águila. El resultado fue una sorpresa. El águila de Haast resultó estar muy emparentada con algunas de las águilas vivas más pequeñas del mundo, el águila australiana Hieraaetus morphnoides y el águila calzada, que pesan alrededor de 1 kg. Eso es más o menos una décima parte de su masa.
El mismo estudio fechó la separación hace unos 0,7 a 1,8 millones de años. Un estudio de 2019 con genomas mitocondriales completos la situó algo antes, entre el Plioceno tardío y el Pleistoceno temprano, y la describió como una evolución rápida del gigantismo insular. En cualquier caso, el águila se volvió unas diez veces más pesada en unos pocos millones de años como mucho.
Lo que muestran los huesos de moa
¿Cómo derriba un ave de 15 kg a otra de 200? Parte de la respuesta está en las presas. Las caderas de los moas tienen perforaciones que, según los investigadores, hicieron las garras del águila, y Te Papa, el museo nacional de Nueva Zelanda, señala que sus garras podían atravesar el hueso de la cadera de un moa.
La reconstrucción basada en esos huesos, tal como la describe el artículo de 2005, muestra al águila golpeando y sujetando la cadera del moa con una pata, y matándolo con un solo golpe en la cabeza o el cuello con la otra. Es una reconstrucción a partir del daño en los huesos, no una observación, y conviene leerla así.
Mataba como un águila, comía como un cóndor
En 2021, Anneke van Heteren y su equipo pusieron a prueba la anatomía del águila. Compararon la forma y la resistencia mecánica de su caja craneal, su pico y sus garras con las de cinco aves carroñeras y depredadoras actuales, usando análisis de forma y modelos de elementos finitos, el mismo tipo de simulación de ingeniería que se usa para probar puentes.
Los resultados se dividieron en dos. Las garras eran de águila y, incluso para un ave de su tamaño, soportaban cargas extremadamente altas. La caja craneal tenía forma de buitre, mientras que el pico seguía siendo de águila. Los autores escriben que los resultados son compatibles con un águila que mataba habitualmente presas más grandes que ella y luego se alimentaba de los cadáveres como lo hacen los buitres. Su título lo dice en menos palabras: mataba como un águila, comía como un cóndor.
Es una interpretación, no un veredicto. El artículo recuerda que al águila se la consideró primero un depredador, luego un carroñero, antes de que la mayoría de los autores recientes se inclinaran por un cazador activo, y su propia conclusión está formulada como compatible con la evidencia. Lo que aporta es que las dos mitades de la vieja discusión pueden haber tenido parte de razón.
Lo que es firme
El tamaño es firme, y también el árbol familiar: un ave de 10 a 15 kg cuyos parientes vivos más cercanos pesan alrededor de un kilo. Los agujeros en los huesos de moa son reales, y los investigadores que los estudian los atribuyen a las garras del águila. Cómo se alimentaba exactamente es lo que todavía se sigue poniendo a prueba. Recorre el registro real en el Fossil-DEX y mira de dónde sale cada dato.
Fuentes
- Bunce, M., Szulkin, M., Lerner, H.R.L., Barnes, I., Shapiro, B., Cooper, A. y Holdaway, R.N. (2005). Ancient DNA provides new insights into the evolutionary history of New Zealand's extinct giant eagle. PLoS Biology 3(1): e9. doi:10.1371/journal.pbio.0030009
- van Heteren, A.H., Wroe, S., Tsang, L.R., Mitchell, D.R., Ross, P., Ledogar, J.A., Attard, M.R.G., Sustaita, D., Clausen, P., Scofield, R.P. y Sansalone, G. (2021). New Zealand's extinct giant raptor (Hieraaetus moorei) killed like an eagle, ate like a condor. Proceedings of the Royal Society B 288: 20211913. doi:10.1098/rspb.2021.1913
- Knapp, M., Thomas, J.E., Haile, J. et al. (2019). Mitogenomic evidence of close relationships between New Zealand's extinct giant raptors and small-sized Australian sister-taxa. Molecular Phylogenetics and Evolution 134: 122–128. doi:10.1016/j.ympev.2019.01.026
- Museum of New Zealand Te Papa Tongarewa, Collections Online. Giant eagle (Aquila moorei), Haast's eagle, or Pouākai.
Un ave en la cima de la cadena alimentaria.
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